Neus González

¿Cómo estás? Aprende a poner nombre a tus emociones

Si, has leído bien. ¿Cómo estás? ¿Te extraña la pregunta? Quizás hace un tiempo que nadie te lo pregunta. Vivimos tan deprisa que nos olvidamos de mirar, preguntar y cuidar a los demás. Así que te lo pregunto yo ahora: ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes? ¿Cuáles son tus emociones? ¿Qué siente tu cuerpo?

Solemos responder con un simple “bien” “tirando” “en la lucha” “de lunes”  “aquí estamos”…

Es que ni pensamos, esta pregunta tan básica y que tan poco escuchamos, la respondemos rápido, cerrando la puerta a la posibilidad de establecer una relación más genuina y dándonos la posibilidad de expresar nuestras emociones.

Puede ser clave para conocernos mejor, nos puede dar la oportunidad de abrir nuestro corazón y nuestro mundo emocional cuando nos sintamos seguros, y le brinda al otro la oportunidad de ayudarnos si lo necesitamos. Pero casi siempre nuestra respuesta será automática, sin profundizar, porque muchas veces la respuesta a esas preguntas ni siquiera son conscientes.

¿Sabías que existen más de 300 palabras para describir nuestras emociones? Algunos autores hablan incluso de alrededor de 500. La verdad es que no las he contado, pero de algo estoy segura y es que hay muchas, especialmente en nuestro idioma.

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Para saber cómo estoy, el primer paso es ponerle nombre a mis emociones

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* Cuando dices “estoy bien” ¿a qué te refieres?

Puedes estar contento-a, alegre, ilusionado-a,  esperanzado-a, motivado-a, satisfecho, complacido-a, inspirado-a, animado-a, seguro-a, calmado-a, sereno-a, tranquilo-a, relajado-a, optimista, entusiasmado-a, divertido-a, pletórico-a, feliz, …

Fíjate cuantas palabras y posibilidades para definir tus emociones. Sin embargo lo reducimos todo a un “bien”.

* Pero, y si te encuentras “mal”? ¿Cómo lo expresas?

Puedes sentirte frustrado-a, enfadado-a, aburrido-a, triste, cansado-a, desesperado-a, indignado-a, molesto-a, intranquilo-a, deprimido-a, pesimista, malhumorado-a, exhausto-a, desconfiado-a, enfurecido-a…

Las emociones tienen diferentes intensidades y diferentes energías.

No es lo mismo sentirse furioso que aburrido. No es lo mismo estar tranquilo que eufórico.

Es fundamental utilizar las palabras para ponerle nombre a lo que sentimos.

Ayuda a los demás, especialmente a tus hijos-as si los tienes, a poner nombre a las emociones. Y es que los jóvenes suelen usar muy pocas palabras para describir sus emociones (agobiado, marginado, aburrido…) Tenemos que ayudarles a darle forma a esas emociones con nuestras palabras.

Hoy te animo a ampliar tu vocabulario emocional.

Te mostraré cómo la forma en que describes cómo te sientes influye en la toma de decisiones, en tu pensamiento y en las acciones que llevas a cabo.

RECOMENDACIÓN BIBLIOGRAFICA: Brackett, M. (2020). Permiso para sentir. Educación emocional para mayores y pequeños con el método RULER. Barcelona: Diana.

Neus González

Mi nombre es Neus González. Soy mamá y emprendedora, apasionada de la vida y del aprendizaje, muy curiosa y optimista por naturaleza, siempre veo el lado positivo de las cosas. Mis áreas de especialización son la inteligencia emocional, emociones positivas, fortalezas personales, optimismo, motivación, asertividad, autoestima, bienestar, felicidad y mucho más.

Licenciaturas y máster:

  • Licenciada en Psicología por la Universitat de Barcelona.
  • Máster en Inteligencia Emocional por la Universidad de Málaga. Laboratorio de emociones.
  • Máster en Psicología positiva aplicada (MAPPA). Universitat Jaume I.
  • Miembro de: Colegio Oficial Psicólogos Andalucía Oriental. Psicóloga colegiada.

Por donde pases deja huellas, no cicatrices