Neus González

¿Cómo ser mejor persona? Acciones cotidianas para poner en práctica la amabilidad

Relacionada con la generosidad y la bondad, ser amable consiste en mantener relaciones positivas afectuosas, cuidar y ayudar a los demás. La amabilidad es una virtud valorada y reconocida en todos los países y todas las culturas. Se considera un rasgo esencial de la personalidad que se manifiesta en nuestros comportamientos solidarios, generosos y cooperativos.

¿Qué es la amabilidad?

La amabilidad es una actitud positiva personal hacia el resto de seres vivos, ya sean personas, animales o elementos de la naturaleza.

Desde la psicología positiva se están desarrollando iniciativas para promover la amabilidad e incluso existe el Día Mundial de la amabilidad, World Kindness Day, que se celebra el 13 de noviembre en todo el mundo.

La amabilidad nos hace ser mejores personas, favorece las relaciones interpersonales y nos ayuda a construir nuestra mejor versión como seres humanos, sacando lo mejor de nosotros mismos.

Por mi parte, en mis formaciones siempre incluyo el término y reflexionamos sobre la importancia de valorar los actos de bondad que nos rodean, que son muchos más de lo que creemos, pero que suelen pasar desapercibidos y además no suelen ser noticia. Aprender a identificarlos y concederles el valor y la importancia que tienen es el primer paso.

Ser amable nos ayuda a regular nuestros propios estados emocionales, contribuye no sólo a nuestro bienestar sino también a incrementar nuestra felicidad y de los demás. Hay estudios que demuestran que influye en la calidad de vida ya que se producen hormonas relacionadas con el bienestar y se crean nuevas conexiones neuronales.

La amabilidad favorece nuestro cerebro y nuestra salud

¿Se puede aprender a ser más amable?

La respuesta es sí. La amabilidad es una competencia emocional y como tal se puede entrenar.

 Hay múltiples acciones cotidianas que podemos hacer para practicarla, son pequeñas acciones que cuestan poco, pero valen mucho.

  • Sonreír. La sonrisa es lo primero que el cerebro percibe en los demás, estamos biológicamente diseñados para identificarla, solemos responder a la sonrisa con otra sonrisa, casi sin darnos cuenta, incluso en personas desconocidas. Sonreír es una acción natural que muestra cercanía, una predisposición positiva hacia los demás.
  • Usar las “palabras mágicas: por favor, gracias, disculpa, me equivoqué, lo siento, que vaya bien, cuídate.
  • Saludar mirando a los ojos al entrar a un lugar o encontrarnos con alguien, y despedirnos al marcharnos, aunque sean desconocidos.
  • Hacer voluntariado, no siempre se dispone del tiempo necesario, pero si lo tienes, ayudar a alguna entidad o persona te hará sentir que recibes más de lo que das. Y siempre hay algo que podemos hacer por los demás.
  • Contribuir con una ONG o asociación, apadrinar un niño-a, hacer donaciones económicas o de ropa, material, etc.
  • Regalar tu tiempo, visitar a una persona para compartir momentos, hacer una llamada, enviar un mensaje, demostrarle que es importante para ti.
  • Cede tu turno: ceder el paso cuando conducimos o dejar pasar a alguien en el supermercado o en la cola del autobús son gestos de generosidad.
  • Responde las llamadas y los mensajes que recibas, ya sean personales o profesionales.
  • Sé puntual, es una muestra de respeto y cordialidad
  • Deja propina, ¡personalmente siempre lo hago!
  • Ayuda a alguien como puedas, con los medios a tu alcance, o guíale para pedir la ayuda a quien pueda hacerlo.
  • Agradece y sé apreciativo: agradecer el esfuerzo, compromiso, la escucha, la compañía, alabar, reconocer, felicitar, en definitiva, mostrar aprecio a través de las palabras.
  • Hacer un regalo inesperado, puede ser una nota o un pequeño detalle.
  • Escribir una carta de agradecimiento a alguien, o una reseña pública de algún lugar donde te has sentido bien y quieres compartir tu experiencia para agradecer el servicio o atención recibida.
  • Decir un piropo (qué guapo-a estás hoy, te he echado de menos, qué bien te sienta ese corte de pelo, etc) no cuesta nada y puede alegrarle el día a la otra persona.
  • Devolver algo que te hayas encontrado, buscar a su dueño o llevarlo a la policía
  • Cocinar <con amor> para los demás.

No siempre resulta fácil llevar esto a la práctica, puede que te sientas desesperanzado/a, hayas tenido experiencias poco alentadoras, decepciones y desengaños que te hagan dudar, pero créeme (no sólo a mí sino todos los estudios científicos que lo avalan), merece la pena el esfuerzo porque es una fuente de bienestar no sólo para ti, sino también para los demás.

Hay estudios que demuestran que los efectos de las acciones positivas en los demás perduran más en el tiempo que cuando se hacen con uno mismo. Si necesitas saber cómo, yo puedo ayudarte, y desde aquí te invito a contactar conmigo.

Para un contenido más completo, puedes inscribirte en nuestro taller de relaciones sanas.

Neus González

Mi nombre es Neus González. Soy mamá y emprendedora, apasionada de la vida y del aprendizaje, muy curiosa y optimista por naturaleza, siempre veo el lado positivo de las cosas. Mis áreas de especialización son la inteligencia emocional, emociones positivas, fortalezas personales, optimismo, motivación, asertividad, autoestima, bienestar, felicidad y mucho más.

Licenciaturas y máster:

  • Licenciada en Psicología por la Universitat de Barcelona.
  • Máster en Inteligencia Emocional por la Universidad de Málaga. Laboratorio de emociones.
  • Máster en Psicología positiva aplicada (MAPPA). Universitat Jaume I.
  • Miembro de: Colegio Oficial Psicólogos Andalucía Oriental. Psicóloga colegiada.

Por donde pases deja huellas, no cicatrices