Neus González

Optimismo… ¡sí, gracias! Descubre las ventajas del optimismo inteligente

¿Cuántas veces has oído la frase “yo no soy pesimista, soy realista”?

Aunque el concepto de optimismo no goza de buena fama ya que se tiende a pensar que la persona optimista es ingenua, poco realista, ajena a la realidad y que vive en su propio mundo de fantasía, lo cierto es ser optimistas puede ser un recurso muy valioso.

Los optimistas se concentran en “lo bueno” de una situación adversa que no pueden cambiar y en lo que sí pueden hacer para mejorar las cosas, lo que sí está en sus manos, lo que depende de ellos, su ilusión, su motivación, su actitud.

El optimista pone a trabajar sus recursos su energía, esfuerzo y perseverancia siempre con la idea de que es capaz de conseguir seguir adelante.

Confía en sus posibilidades y está orientado al éxito. El pesimista no sólo no se orienta al éxito, sino que no se enfoca en probabilidades ni retos, sino a carencias y quejas y puesto que cree que todo está perdido, no inicia ninguna acción para cambiar la situación, por lo que las cosas no cambian.

 El optimismo es mucho más efectivo en situaciones de incertidumbre y adversidad que cuando todo va viento en popa ¡Ser optimistas cuando todo va bien no tiene ningún mérito!

El optimismo es mucho más que ver el lado positivo: pensamiento y acción van de la mano.

La persona optimista no niega la realidad, sino que la acepta tal y como es, son personas que tienden a pensar que las situaciones se resolverán con éxito, que el futuro será bueno, y que las dificultades podrán ser superadas y está centrada en aquellos aspectos que dependen de ella. Y precisamente la creencia de que la situación mejorará y que todo irá bien influye en que ahora mismo, en el momento presente, se predisponga de manera positiva a generar ese futuro, a realizar acciones para conseguir ese objetivo en forma de proyectos, a través de la confianza en sí misma y en sus capacidades.

Imagina el futuro con optimismo ya que imaginar estas situaciones va a poner el foco en el futuro, en situaciones que sólo con imaginarlas nos van a generar bienestar. No podemos saber si esto será así, pero el simple hecho de pensar en ello no sólo te ayudará y te proporcionará consuelo y esperanza, sino que te dirigen hacia ese futuro.

El pesimismo conduce a la debilidad; el optimismo al poder (William James, filósofo y psicólogo, 1842-1910)

Optimismo y pesimismo: diferentes miradas

El optimismo y el pesimismo son estilos de pensamiento o actitudes mentales, son diferentes maneras de pensar y percibir la realidad. Así mientras el optimismo hace que interpretemos los acontecimientos adversos como situaciones temporales que podemos superar y nos da fuerzas para seguir intentando cosas en vez de darnos por vencidos, permitiendo mantener vivos nuestros sueños y metas, el pesimismo hace que las desilusiones y fracasos sean interpretados como algo personal y además permanente, exagerando los aspectos negativos que inhiben toda actitud positiva, haciendo que sea más difícil superar las situaciones adversas.

Los pesimistas no son sino espectadores. Son los optimistas los que transforman el mundo (François Guizot, historiador y político francés, 1787-1874)

El optimismo es el motor del descubrimiento. Comparto contigo una frase que me apasiona:  Ningún pesimista ha descubierto nunca el secreto de las estrellas, o navegado hacia una tierra sin descubrir, o abierto una nueva esperanza en el corazón humano. (Helen Keller, escritora, oradora y activista política sordociega estadounidense.)

Todo el progreso humano y el crecimiento proviene de las emociones positivas… ilusión, motivación, entusiasmo, esperanza, etc.

Piensa, quienes son las personas que hacen que las cosas mejoren, que dedican a veces toda una vida para crear, inventaron artilugios, aparatos, tecnología… sí, has acertado: los optimistas, los que luchan por sus sueños incluso cuando parecen inalcanzables y fuera de toda lógica. Imagina al que soñaba con hacer volar el pájaro de hierro… y ahora los aviones forman parte de nuestra vida, estoy segura de que el pesimismo no era su compañero de viaje.

No es una cuestión de todo o nada

Todos somos optimistas o pesimistas en determinadas situaciones, no es una cuestión de todo o nada, ambas facetas conviven en nosotros, pero en general, uno u otro predominarán más. La gente no es siempre optimista o pesimista; pero la mayoría de las personas tiene una tendencia a ser de una manera o de otra. La buena noticia es que el optimismo se puede entrenar.

El pesimista no ve las oportunidades, Winston Churchill político, historiador y escritor británico (1874-1965) decía: “un optimista ve una oportunidad en cada calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.

Es imposible crear un futuro en el que no crees.

Es imposible aprovechar oportunidades que no ves.

Ideas clave del optimismo:

  • El optimismo nos protege
  • El optimismo nos da un papel activo como agentes de cambio. El optimismo te concede protagonismo en tu vida.
  • El optimismo se puede entrenar (¡hay que practicar!)
  • El optimismo protege nuestros sueños y metas
  • El optimismo nos ayuda a crecer y nos sitúa en un futuro mejor y más esperanzador.

¿Quejas? ¡No, gracias!

Estamos diseñados para la supervivencia y para prestar más atención a lo negativo, lo cual influye en nuestros bajos niveles de optimismo. En una sociedad en la que el  miedo vende, las noticias que alertan de desgracias y catástrofes suelen captan nuestra atención en mayor medida que las noticias positivas. Te invito a desarrollar tu lado optimista, paso a paso, para tomar las riendas y pasar a la acción cuando aparezcan las dificultades y puedas convertirlas en oportunidades.

Neus González

Mi nombre es Neus González. Soy mamá y emprendedora, apasionada de la vida y del aprendizaje, muy curiosa y optimista por naturaleza, siempre veo el lado positivo de las cosas. Mis áreas de especialización son la inteligencia emocional, emociones positivas, fortalezas personales, optimismo, motivación, asertividad, autoestima, bienestar, felicidad y mucho más.

Licenciaturas y máster:

  • Licenciada en Psicología por la Universitat de Barcelona.
  • Máster en Inteligencia Emocional por la Universidad de Málaga. Laboratorio de emociones.
  • Máster en Psicología positiva aplicada (MAPPA). Universitat Jaume I.
  • Miembro de: Colegio Oficial Psicólogos Andalucía Oriental. Psicóloga colegiada.

Por donde pases deja huellas, no cicatrices